27/4/26

Ofrenda

 

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Cuando te fuiste volví al jardín

que había descuidado de tanto ir

persiguiendo el secreto que descubrí;

cuando los ojos se abren vuelve el jardín

Gabo Ferro


Todo da vueltas, lo que está por venir se avecina, pero está lejos aún.

    Alexander me cuenta en esta noche aciaga donde parece que todo ha terminado, que un día fue a ver a su madre enferma. Ella estaba sentada en una silla, mirando por la ventana. Cunado Alexander se acercó a su madre, vio que el jardín era como una selva, totalmente asilvestrado.

    Entonces él tomó una decisión, iba a arreglar ese jardín para su madre. Bajó y buscó en la caseta las herramientas necesarias. La primavera llevaba un mes de gran pujanza. Comenzó podando los árboles desmadrados, luego arreglando los arriates, quitando las malas hierbas, recogiendo las hojas muertas del invierno, barriendo los senderos, adecentando todo aquello.

    Cuando al final del día terminó su tarea, Alexander subió a ver a su madre, que seguía sentada junto a la ventana. Siguió su mirada triste tras los cristales, y pudo ver en toda su extensión, el horror. Ese jardín espontáneo, asilvestrado, con misterio y encanto se había convertido por obra de sus manos en una monstruosidad. Alexander nunca se lo perdonó, como le confesó a María esa noche de amor que necesitaba con urgencia para salvar al mundo de la hecatombe nuclear que ya se cernía sobre ellos.

Al amanecer volvió a su casa, Alexander se acostó en el sofá, y notó que todo había retornado al punto antes de la declaración de la guerra definitiva. Entonces comprendió que debía cumplir su promesa. Su ofrenda, su sacrificio: hizo un voto de silencio, prendió fuego a su casa y se distanció de sus seres queridos, tal como había ofrecido.

Andrei Tarkovski nos regala este momento magistral en su última película “Offret” (Sacrificio) terminada en mayo de 1986 y estrenada en Cannes. Tarkovski muere el 29 de diciembre de ese mismo año, el ofreció su propia vida en su cine, el exilio, la desesperanza y luego la enfermedad, se imbrican con el primer guion del film.

Ya lejos en el tiempo y el espacio me encuentro con mi propia enfermedad, con los rituales para conjurarla, para vivir un tiempo más y poder contarla, para no quedar mudo ante mis hijos, para seguir amando un poco más, sólo eso he pedido. Por eso esta tarde de primavera en que se cumplirán 36 años de exilio, observo como el jardín salvaje va ganando espacio, y se convierte en algo inmensamente bello.


Juan C. Gargiulo 27 de abril de 2026.


Música: Volví al Jardín e gabo Ferro.

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