25/8/08
del Diario de Rusia
31/7/08
Migraciones
Un italiano , algunos paraguayos, otros bolivianos, judíos-rusos, polacos, todos aportamos a su renacer. Y un sueño ....
En el patio de aire y luz de este pequeño apartamento de Madrid, se oyen las voces, algunos niños lloran, cuerdas con ropa menuda cuelgan de ventana a ventana. Olores nuevos-viejos ascienden por el hueco, hacia un cielo de verano. El recuerdo de los conventillos de Buenos Aires, cuando los abuelos se abrían paso en el sendero cubierto por la hierba.
Diez lugares distintos en un año.
Los bártulos cada vez más voluminosos, de aquí para allá. La incertidumbre de no tener papeles. La certidumbre de un sueño y la voluntad de servir, de ponerme a prueba, aunque sea gratis. A alguien le interesará lo que sé hacer.
Cerré la puerta, y allí quedaron dos años de mi vida, y dieciocho en España. Un sueño, y su transformación. Un hijo, una separación, un encuentro-corazón, otro hijo. Despojarse para seguir, aligerar el equipaje, desnudarse a uno mismo, para desanudarse. Migrar es dejar, entregar, despegarse de los objetos, o del objeto del afecto, para refundarse en él y en la entrega. Perder todo para encontrarlo todo.
Basardilla, 31 de julio de 2008
30/6/08
Estrellado
La vista nublada, alcanzame los anteojos. Si ya no me sirven, para lo que hay que ver.
Piedra a piedra la casa fue demolida. Lágrima a lágrima, los años han pasado.
La mirada de aquellos seres que brindaron su amor, en la despedida. ¿Qué es una despedida sino una bienvenida?
Al final hay que despojarse de todo, sólo nos tenemos a nosotros mismos y la luz que nos alumbra, hasta en los rincones más oscuros del alma.
No me gusta el lugar de donde vengo, no me gusta el lugar adonde voy ¿ Porqué miro con impaciencia el cambio de la rueda al borde de la carretera?
La memoria fragmentada por las idas y venidas, por los contínuos cambios y las sucesivas adaptaciones.
Alcanzame los de cerca, a ver si ahora puedo ver mas claro.
Y la soledad, al final todos estamos solos, no necesitamos nada y a nadie, solo el silencio y la calma para poder descansar por fin.
Si es que afuera no ha parado de llover, en todo este tiempo, como si la lluvia fuera por dentro, por el mismo barro que se fue formando, aquí .
Y el frío del invierno. La humedad que nos espera, entre la niebla y lo desconocido.
Pasame el mate que ya se enfrió. Poné la pava a calentar.
Y teníamos que irnos así, dejando la telita esa que cubre el corazón en un latido de dolor.
Ellas me devuelven la mirada, cuando finalmente las dejamos.
Ellas están seguras, porque su lugar es el mundo, serán felices donde estén , porque se tienen a si mismas, porque sienten la vida por todos lados.
Abrí la valija a ver si encuentro ese cielo....
Segovia 27 de junio de 2008A Juan y Graciela que se volvieron hoy.
31/5/08
Anti-Ares
Los hombres confundimos la guerra y la paz, las dos son rojas.
Esta mañana "Antares" se sacrificó bajo las ruedas de un tren.
Quizá sea una señal que los seres humanos debamos atender.
Quizá estas líneas sean un vano intento de encontrar un significado a este sacrificio.
Segovia 31 de mayo de 2008
PD: en recuerdo de Chema "Antares"
8/4/08
El cielo de los sueños
Me fui corriendo hasta la calle Montañeses, y allí estaba. Una enorme máquina la estaba demoliendo. Sus arremetidas iban tirando trozos enormes de muros y ventanas al suelo. Las entrañas abiertas a la calle, el esqueleto de vigas y pilares retorciéndose a medida que el monstruo avanzaba.
En la esquina de Nahuel Huapi mi viejo con la cara entre las manos, no podía mirar la destrucción de su casa natal.
No puedo oírlo más pero no me quiero ir, no puedo verlo más, pero necesito verlo para recordar.
Ahora se llevan la cristalera de hierro y vidrios de colores, se la llevan con las imágenes de mi abuelo jugando conmigo, o la de mi viejo escribiendo cartas en esa mesita que conservo en la habitación vacía de mis hijos.
Arrancan las baldosas del suelo en damero, arrancando con ellas el disfraz de carnaval del Billy, las horas de mecedora de la abuela Blanca, y la harina que caía al suelo cuando mamá amasaba los ravioles del domingo.
Pero sobre todo cuando destrozan la entrada con sus escalones de mármol, se llevan mi infancia con tranvía y la mano del Billy que me sujeta para que no caiga.
Los sueños de los inmigrantes, los sueños de progreso conseguido se convierten en escombros que irán a parar al vertedero. Allí se encontrarán con otros sueños en una especie de cielo de lo efímero.
Esa casa, el calor familiar para todos los que empezaban en la Argentina de los años 30, para hijos y nietos ese territorio de aventuras y mitos familiares, ya es un solar pelado. Un territorio arrasado de memoria en los ladrillos.
Cuando despierto, lo primero que recuerdo son los sollozos de mi padre y mi grito en el sueño, implorándole al maquinista-verdugo, que acabe de una vez.
Mientras desayuno enciendo la máquina y el correo empieza a llegar despacio, un sorbito de té verde y ahí está, el mensaje de mi viejo, contándome con pelos y señales la demolición de la casa. Solo quedaron tres palmeras del fondo.
Al anochecer mientras empezaba a brillar el lucero, se vio por entre las palmeras, unos hilos por donde corrían figuras, como aquellas vísperas de Reyes en que los niños y los vecinos eran testigos de apariciones y juegos que inventaba el abuelo Nicolás, la casa como teatro de la vida, mientras la fuente del centro del jardín nos devuelve el cielo de estrellas donde viven esos sueños para siempre.
Segovia 23 de febrero de 2003
Este texto es en homenaje a mi viejo que cumplió 80 .18/3/08
el reloj de oro
Hace muchos años, cuando todavía teníamos el quincho, y el gato Fenol hacía de las suyas en el vecindario, un día te pusiste a hacer una pared de panderete que remataste , casi bajo la lluvia, con un salpicrét improvisado a golpe de escoba. Ese día te dije:- papá, cuando sea grande te voy a hacer un reloj de oro. No sé porqué te lo dije, quizá, pienso hoy , me invadía un sentimiento de admiración, por esas cosas que hacías, como la pared, o el patio de baldosas hechas una a una , y puestas a fraguar sobre papel de diario. Me acuerdo que una vez puestas en su sitio, cerca del bombeador y alrededor del níspero se podían leer algunos anuncios clasificados en el cemento del patio.
Los años fueron pasando y el ritual del día del niño, se repetía. La promesa del reloj de oro cayó en el olvido.
Hasta que el año pasado, mientras recuperabas el habla después de la crisis de tu enfermedad, me contaste que estabas escribiendo mucho, que tenías cuadernillos y hojas escritas sobre infinidad de temas. Angustiado por la imposibilidad de hablar y comunicarte normalmente, retomaste tu asignatura pendiente. Y en eso se me ocurrió que tal torrente de escritos podía tener un canal fluido, ver la luz y compartir tu mundo y tus vivencias que dejabas por escrito. Así nació tu blog, así paralelamente recuperaste la vitalidad y la alegría, así pudiste aceptar lo que te había tocado vivir.
Y entonces me acordé del reloj de oro prometido . Papá: - no pude hacerte ese reloj, pero a cambio te regalo mi tiempo.
28/2/08
Nuevos pasos, viejas pasiones
Toda la tarde trabajando en el estudio y yo con la cabeza en otra cosa. Esos libros que compré con tanto esfuerzo, me consumían la mente y los ojos.
Vos sufrías la tormenta del desamor.
Y en un vagón de subte me lo dijiste: algún día harás una película. Yo te miré asombrado por tu seguridad. Mientras mi interior era una hoguera.
En Buenos Aires, ha estado lloviendo, mi viejo está recién operado y convaleciente en casa.
Una carrerita hasta el locutorio de la otra esquina, para mirar los mails y hacer alguna operación por internet.
A la vuelta creí verte charlando bajo un paraguas con una señora. No creí en mis ojos cansados , pero al llegar a la puerta de casa, me dí la vuelta y te miré otra vez. Volví sobre mis pasos y te abordé, allí con la misma imagen. Charlamos después de 25 años. Con las miradas encendidas cambiamos direcciones , datos y una sinopsis de nuestras vidas. Me quedaban pocos días para volver a España, a mi rutina de trabajo de arquitecto.
Recién llegado recibí la llamada: - tenemos un encargo , hay que hacer un video de pocos minutos, en una semana....
Segovia 28 de febrero 2008.
Agradecido a Luz María Ruiz Moreno, arquitecta.

